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A todos nos pasa: leemos mucho menos de lo que nos gustaría. Llegamos al final del día, y la tentación de la TV o Netflix es mucho más fuerte que la lectura.

Mi solución son los audiolibros y los podcasts. Cuando salgo a caminar, en vez de escuchar música, escucho un libro. Lo mismo hago cuando tengo un trecho de auto de más de 15 minutos. No todos los libros se adaptan a ser oídos, ni es tan efectivo escucharlos como leerlos, pero igual está muy bueno. Un libro medio dura unas 25 horas, de modo que es fácil “leer” uno por mes.

Las biografías y los libros de historia son los que me vienen gustando más. Lamentablemente en español no hay tanto como en inglés, donde audible.com (parte de Amazon) tiene una selección importante. Algunos de los que llevo escuchados:

La biografía de Napoleón
Zero to One (de David Thiel)
La biografía de los hermanos Wright
The Big Short

Para los que no quieren el compromiso de un libro, hay algunos podcasts (son como programas de radio, pero para escuchar en el celular) muy buenos. Los podcasts de The Economist son excelentes. Radiolab es también fuera de serie. En temas de ciencia y tecnología, Curious Minds me gusta mucho, y también Quirks and Quarks de CBC.

The Podcast History of Our World es un intento de un profesor americano de narrar de forma amena la historia del mundo, desde los Sumerios hasta hoy (llegó hasta los romanos y ahí parece haberse estancado).

En un genero diferente, el Podcast Serial está redefiniendo la categoría. La temporada uno fue realmente fuera de serie (valga la contradicción), con más de 70 millones de descargas.

Si alguien conoce podcasts o audiolibros buenos en español, por favor que lo agregue a los comentarios.

Una y otra vez me pasa lo mismo. Estoy en un restaurante, comí bien, estoy de buen humor, me quiero ir a casa. El restaurante esta lleno, hay gente esperando afuera. Y ahí empieza la tortura: primero ubicar a un mozo que me de bolilla, después lograr que me traiga la cuenta, después conseguir que venga a buscar la tarjeta, y por último que me la devuelva. Para ese momento pasaron 20 minutos, me puse de mal humor, y todo el buen sabor se perdió.

Lo paradójico es que yo me quiero ir, el restaurante quiere que yo me vaya, y el proceso no lo permite. Es tan difícil mejorar eso?

La semana pasada, en el Punta Tech Meetup 2016, Yuval Harari hizo una exposición que nos dejó a todos con la boca abierta.

Para los que se la perdieron o no leyeron el libro, les recomiendo verlo en Ted (libro sobre el libro original) y su charla en Google (libro próximo a publicarse).

Una de las tesis de Harari es que en la revolución Industrial, los gobiernos necesitaban habitantes sanos y bien alimentados, ya que ellos eran necesarios para operar las máquinas y para poblar los ejércitos.

En la próxima revolución, la mayor parte de los seres humanos podrá ser reemplazada por máquinas y algoritmos, y por lo tanto no servirán como soldados ni como generadores de productos o servicios. El producto de la nueva generación de innovación será una serie de “upgrades” sobre nosotros mismos y sobre nuestros hijos. Como no hay incentivo para mejorar a los demás, habrá una serie de “castas” que se modificarán sólo a sí mismos para continuar siendo superiores. Un rey de la edad media era diferente a un campesino en su formación y en su riqueza, pero en el futuro la diferencia será biológica.

Harari lo plantea casi con alarma, pero desde una perspectiva de historiador que intenta entender y proyectar, no de juzgar ni hacer propuestas.

Como dijo Niels Bohr, “hacer predicciones es difícil, especialmente acerca del futuro”. Pero hacer predicciones sobre el futuro lejano es bastante seguro, ya que difícilmente esté para que me refrieguen mi error (aunque la inmortalidad es uno de los temas a que se refiere Harari), así que ahí va la mía.

Tengo una visión mucho más optimista acerca de la humanidad. Imaginemos que alguien decide desarrollar un software muy útil y muy complejo. Un software que cuesta 10,000 millones de dólares desarrollar. Claramente, esa persona buscará sacarle la mayor renta posible, no? Sin embargo, Linux, cuyo desarrollo requirió un estimado de 60,000 años-hombre y que costaría 10,000 millones desarrollar de cero, es totalmente gratuito.

Linux no es un caso aislado. Jimmy Wales, fundador de Wikipedia, tiene una fortuna de apenas un millón de dólares. Puede parecer mucho, pero Wikipedia genera cerca de 250,000 millones de páginas vistas por año. Si cobrara 4 dólares el CPM (lo que cuesta un aviso medio en Facebook), Wikimedia generaría 1.000 millones de dólares al año. Sin embargo, Wales decidió que Wikimedia sea una fundación sin fines de lucro. Y ni hablar de los millones de horas que la gente dedica a escribir y editar artículos en Wikipedia, compartiendo sus valiosos conocimientos con extraños. Son sólo dos ejemplos, hay miles de ejemplos más de software libre, sitios colaborativos, etc.

El deseo de competir y superar a los demás es algo muy básico en el ser humano, pero el deseo (o necesidad) de compartir y ayudar, incluso a gente a la que nunca conoceremos, es mayor aún. Hoy eso aplica al software. Mañana será a la medicina, biología, etc.

Si el futuro está en manos del Silicon Valley (o sus equivalentes), creo que estamos a salvo.

Eso es lo que dice el gobierno (obviamente para terminar el tema), pero creo que la oposición debería levantar el guante y decirle que si, pero en serio, y no solo en lo relacionado a Ancap sino al “gobierno corporativo” de todos los entes públicos, ministerios, etc.

Pero primero volvamos a Ancap, muchos pedimos la destitución de gerentes (me incluyo), pero pensándolo bien, como sabemos si fueron buenos gerentes o no? Alguien nos dijo alguna vez que metas tenían? Quizás las metas que les pusieron tenían solo que ver con invertir lo máximo posible o hacer la mayor publicidad posible (puede parecer ridículo, pero en la época de las punto.com en el 2000 pasaba eso).
Si esas eran las metas, entonces fueron excelentes gerentes.

Que hubiese pasado si el MEF los autorizaba a subir el precio del combustible, digamos a 50 pesos el litro, entonces el balance de Ancap cerraba precioso, y no estaríamos en este lío? Los gerentes de Ancap serían unos genios porque consiguieron que Ancap gane plata?

Por que el MEF dijo no al aumento de combustibles?, el MEF dijo no, porque curiosamente, debe ser la única entidad del gobierno que tiene métricas, y metas para esas métricas. Tiene una meta de inflación (que la publica, tanto la meta como el valor), y aunque hace tiempo no logra cumplirla, por lo menos es claro que hace esfuerzos por lograrla (o no alejarse tanto), tiene métricas de crecimiento del PBI, de desocupación, de reservas, etc. Lo que “causó” el lío en Ancap fueron las “metricas” del MEF, o como voy a desarrollar  a continuación, el buen gobierno corporativo que tiene el MEF. Lo preocupante es que no hubiese métricas y metas parecidas en Ancap que hubiesen sonado las alarmas años antes.

Que sería entonces mirar al futuro?

Deberíamos mejorar el gobierno corporativo de los organismos del estado, los políticos deberían fijar y publicar los objetivos, los directorios bajarlos a metas y métricas transparentes, y los gerentes ser evaluados de acuerdo a estas.

Ojo que no necesariamente las metas tienen que ser económicas, como ganar x dólares , las metas pueden ser sociales también, a modo de ejemplo en UTE es importante la cobertura, la disponibilidad de la energía, el % de energía renovable, etc. Justamente, el transparentar estas metas  y cumplirlas debería ser lo que diferencia una corriente política de otra. Un gobierno más de derecha se podría poner como meta que Ancap gane menos dinero pero que el combustible sea lo más barato posible, y un gobierno de izquierda quizás podría tener objetivo de recaudar más para generar recursos para el Mides. Cualquiera de las opciones son válidas y me parecen bien, siempre y cuando vayan en linea con lo que haya votado la mayoría y se haga de forma transparente.

Muchas veces una meta contrabalancea a la otra, es la naturaleza de las cosas, por ejemplo en Ancap una métrica sería en precio del combustible, y una meta razonable sería que no sea mayor en x% del promedio de la región (o del promedio de los países que no tienen petróleo), otra métrica sería hacer x inversiones, y otra podría ser tener x rentabilidad (o incluso tener rentabilidad negativa, pero hasta cierto limite, como lo es por ejemplo la meta de deficit fiscal del Gobierno). Todas estas metas están en cierto sentido opuestas entre si, y el secreto de un buen gerente es mantener un buen equilibrio para cumplir con todas (o la mayoría).

Cual es el problema en Uruguay? Ningún organismo tiene metas, o si las tiene no son públicas y transparentes, entonces es imposible juzgar si se hacen bien o mal las cosas. Si uno no tiene metas claras y medibles, siempre es fácil encontrar algo bueno para justificar que las cosas se están haciendo bien. Tomando como ejemplo el MEF, digamos que no tuviésemos metas de deficit fiscal y este año tuviésemos un déficit de 5%, siempre podríamos decir que fue un buen año porque estuvimos mucho mejor que Brasil o Argentina.

Lo absurdo de que tengamos buen manejo del Gobierno Corporativo en el Ministerio de Economía y muy malo en todos los otros, es que la razón es que en Economía nos lo exigen de afuera, si no tuviésemos metas y métricas transparentes no tendríamos crédito. Nos lo exigen las calificadoras, los organismos internacionales, etc.
Lo deseable sería que estas metas y métricas se publiquen no por requerimiento de afuera, sino porque lo exigimos los ciudadanos.

Si los políticos, tanto del gobierno como de la oposición, de verdad quieren mejorar al país esto es en lo que deberían centrar la discusión, no en quien fue culpable, o si siempre fue así, o si hay que remover gerentes.

 

 

 

 

 

 

 

Es como regar sobre mojado, pero va un comentario más. Cuando se habla de las pérdidas de Ancap, en general se apunta como motivo a inversiones que costaron el doble o el triple de lo que debieron costar. El problema es que esos sobrecostos no afectan el patrimonio.

Para entender por qué, voy a desempolvar mis magros conocimientos de contabilidad. Tomemos una inversión hipotética que debió salir USD 200 millones y terminó saliendo 400 millones, financiada con un crédito. Cuando se termina la obra, el activo de Ancap aumentó en 400 millones, y el pasivo en otro tanto. El patrimonio contable no se vio afectado.

Según los balances, Ancap la amortiza linealmente en hasta 40 años. Eso significa que contablemente, la obra le cuesta a Ancap 10 millones de dólares al año, en vez de los 5 que debió costar (más los intereses del crédito)

En conclusión, las pérdidas de Ancap no se deben a los sobreprecios en las obras. Son puramente operativas, lo que es mucho peor.

Gadget Review – Sonos

Como escribí alguna vez, soy fan de pocas cosas. Una de esas pocas son los equipos de audio Sonos. Son equipos que se conectan por WiFi y permiten escuchar música de diversas fuentes (Spotify, TuneIn, y Pandora entre otros). La calidad de audio es fuera de serie, y el software permite controlar varios ambientes desde un PC o móvil.

No son baratos. El entry level, Sonos Play:1 sale USD 200. El Play:5 está en USD 500, y el Playbar (para poner bajo el televisor) cuesta USD 700.

Son caros, pero valen cada peso.

Con el tema de Venezuela, surge todo el tiempo la acusación de injerencias en los asuntos internos del país.

En la escuela nos enseñaron que un país no debe intervenir en los asuntos internos de otro, pero la pregunta es en qué punto pasa a ser válido hacerlo.

La analogía que me parece más válida es la de un hogar. Si mi vecino quiere pintar su casa de naranja, apagar todas las luces a las 8pm, o decidir que en su casa se come vegano, allá él. A la sociedad podrá no gustarle, pero es una cuestión interna de su hogar. Ahora bien, si mi vecino le pega a la mujer, encierra a sus hijos en el dormitorio, o los tiene pasando frío en el invierno, la sociedad tiene el derecho y la obligación de intervenir.

Cuando en Venezuela, pese a su exceso de democracia, se meten presos opositores en base a testimonios basados en mensajes subliminales, o se castiga a una jueza porque su dictamen no fue del agrado del presidente, intervenir no es el derecho de la comunidad internacional. Es su obligación.

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