Yo soy un fanatico de las libertades económicas (en realidad, soy fanático de las libertades en general). Como consumidor, quiero poder elegir donde vivir, donde trabajar, que productos comprar y que servicios consumir. Quiero también tener la libertad de castigar a quienes no me dan un buen valor por lo que venden, votando con mis pies: si una empresa no me da el valor que espero, no vuelvo. Claro, eso es posible siempre que no se trate de un monopolio.
De a ratos quienes piensan como yo nos olvidamos de algunos derechos a libertades que hemos adquirido en los últimos años (digamos, desde que volvió la democracia). Listo algunos, sin ningún orden en particular, para refrescarnos la memoria:
1) Seguros. Hace no mucho, el BSE tenía el monopolio de los seguros, con muy pocas excepciones. Te tenían agarrado del cogote (por no decir de otro lado). Hoy existen más de 10 aseguradoras.
2) Correos. Tampoco hace tanto que el correo tenía el monopolio de los envíos postales. Un tiempo después, las empresas privadas tenían que pagarle al correo un canon por sobre entregado, equivalente a un sello (no se como es el esquema hoy).
3) Telefonía. Aunque en teoría Antel tiene el monopolio de la telefonía fija, en la práctica el monopolio no existe: las celulares compiten cada vez mas con las fijas. De telefonía internacional ni hablo, ya que tengo un interés personal en el tema.
4) Internet. No hay que ir tan atrás (alcanza con 10 años) para llegar a una época en la que Antel sentía que Internet era parte de su monopolio, y no permitía ISPs privados. Si bien hoy no hay tanta competencia como yo quisiera, la dinámica en el mercado es intensa.
5) Educación superior. 20 años atrás estaba solo la Universidad de la República, que tenía el monopolio de la educación superior.
6) Aerolíneas. Ahí estamos bastante en el debe, pero de todos modos, la concepción de que sólo las aerolíneas de bandera aterrizan en Uruguay se rompió para siempre.
7) Jubilaciones. Soy un convencido de que la reforma de las jubilaciones fue de los cambios mas importantes y radicales que se hicieron en mucho tiempo.
8) Generación eléctrica. Hasta la crisis de electricidad de principio de los 80, estaba prohibido incluso generar electricidad para uso propio.
9) Puertos. Si bien no hay mucha competencia, la concepción ha cambiado. Recuerdo que cuando mi padre se dedicaba a importar, la ANP cobraba por mover un contenedor un porcentaje del valor de la mercaderia. O sea, si importabas un contenedor de televisores pagabas 10 veces mas por bajarlo del barco que el que importaba un contenedor de piedras de igual peso. Mi padre mandaba la mercadería a Buenos Aires y la traía de allí en camión, para ahorrar.
10) Préstamos hipotecarios. Eran monopolio del BHU.
Me debo estar comiendo unos cuantos. Se ha avanzado de una manera lenta pero segura, y salvo algun caso puntual no hay señales de volver atrás. En todos los casos de apertura, el cambio para los consumidores ha sido notorio.
Hay muchos pendientes. Por ejemplo, en el tema energético no entiendo por qué tiene que estar monopolizada la importación de combustibles. El mercado energético tiene en general un debe muy grande. En términos generales, me cuesta ver algún caso en el que se justifique legalizar un monopolio.
En casi todos los planos se debería avanzar mucho, pero es importante mantener la perspectiva, sobre todo en una región donde se había avanzado, y ahora se está retrocediendo mucho.


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