En el año 1933 se aprobó una ley llamada Glass Steagall. Esa ley separaba los bancos comerciales (los que reciben depósitos y prestan plata) de los bancos de inversiones (los que se dedican a los mercados de capitales). Los bancos comerciales estaban muy regulados, sobre todo en términos de cuantas veces su capital podían prestar. Los bancos de inversión no tenían casi regulación. La idea era que si perdían plata, no afectaban al ahorrista o al poseedor de una cuenta corriente. Los inversores y clientes de los bancos de inversión son sofisticados, y deben ser responsables de los riesgos que asumen.
Gracias a esa separación, y pese a los espectaculares derrumbes, Juan Pueblo no se vio afectado. Salvo algún caso puntual, tipo Indybank que quebró hace unos meses, no se vieron ahorristas haciendo cola para ver si pueden retirar algún peso de un banco fundido.
El Glass Steagall act fue derogado en 1999. Por suerte no hubo tiempo de que se arme un banco comercial y de inversiones suficientemente grande para tirar todo el sistema abajo. No quiero imaginar que pasaría si el nuevo Bank of America (incluido Merrill Lynch y el banco de prestamo hipotecario que compró hace unos meses) fuera a caer. Lo de ahora sería un poroto.
Cuando pase la tormenta va a haber que revisar toda la regulación.
Sergio


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