El NY Times trae un recuento de las reuniones de Paulson con los 9 bancos. En muy resumidas cuentas, llamó a los CEOs el domingo, para decirles que estén el lunes en Washington. Cuando llegaron, le dio a cada uno un contrato con los términos de la inyección de capital. No había opción, era firmar o firmar. Algunos bancos firmaron sin problemas, otros se opusieron (y terminaron firmando). A esta altura no hay dudas de que el sobrenombre de Paulson (Hammer) es merecido.
Los términos del rescate me parecen buenos, sin duda mucho mejores que el plan de comprar los activos. El gobierno les presta dinero al 5%. En 3 años, la tasa sube al 9%. Y el gobierno adquiere la opción de comprar acciones al precio promedio de los últimos 30 días. Alcanza con que la mitad de los bancos se recupere parcialmente para que esas opciones tengan un valor nada despreciable.
La otra medida importante fue la de asegurar los depósitos que no pagan interés.
En total, el rescate ya está superando ampliamente los 700 billones. No llega a ser Bailout 2.0, pero no tiene nada que ver con el Bailout 1.0. Llamemosle Bailout 1.5 y esperemos que el 2.0 nunca llegue.


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