La primera vez que le dije eso a mis hijos, me miraron desconcertados. A esta altura, se los repetí tantas veces que ya no se inmutan mucho. A que me refiero con eso? En teoría de juegos (una rama de la matemática o de la economía, según como se lo mire), un juego de suma cero es aquel donde lo que uno gana, lo pierde el otro, y viceversa. El ajedrez es el típico juego de suma cero. Si hago un buen movimiento, mejoro mi situación, y mi rival empeora la suya.
La vida no es así, y eso es lo que trato de explicarle a mis hijos, con relativo éxito. Si a uno de ellos le va bien el la escuela, eso no perjudica al otro. Si uno de ellos pierde en los deportes, eso no va a hacer mas felices a sus hermanos. El día de mañana, cuando tengan que ganarse la vida, el éxito de uno de ellos no va a ser el fracaso de los otros. Desde mi punto de vista, la vida familiar es un juego de ganar-ganar. Si uno de mis hijos es más feliz, eso va a ayudar a que los otros también lo sean.
La economía tampoco es un juego de suma cero. De a ratos se hace difícil explicarlo por estos lares. La economía tiene un enorme componente de ganar-ganar. Cuando yo contrato a un parrillero para que haga un asado para mi cumpleaños, ganamos los dos. El sale contento porque en un rato hizo buen dinero y con poco esfuerzo. Yo salgo contento porque pude dedicar mi tiempo a algo que valoro más que hacer ese asado. Es verdad, lo podía haber hecho yo sólo y ahorrar dinero, pero si cada uno hiciera por sí mismo todo lo que puede hacer, estaríamos todos mucho peor. Cada una de las millones de transacciones que hay en la economía es un ganar-ganar. Cuando compro comida, cuando contrato un empleado, cuando llamo por teléfono, cuando voy al cine, etc. Y cuanta más especialización y economías de escala hay de por medio, mayor es la ganancia en la transacción.
En resúmen, en la economía moderna, si alguien se enriquece (por medios legítimos), no está empobreciendo al resto de la población. Por el contrario, los está enriqueciendo. Bill Gates se hizo billonario, pero aportó a hacerle la vida un poco más fácil a cientos de millones de personas (podrán discutir si los productos de Microsoft son buenos o no, pero la gente lleva 30 años votándolo con sus billeteras). Y Bill Gates no se hizo billonario explotando a sus empleados, por el contrario, hizo millonarios a varios miles.
Lo mismo pasa con los países. Cuando un país comercia con otro, los dos se benefician. Esa es la teoría de las ventajas comparativas, que según algunos es la única teoría económica que es cierta y no es trivial. Estados Unidos no es rico porque nosotros somos pobres, ni nosotros somos pobres porque Estados Unidos es rico. Es verdad que hay cosas que hacen EEUU y Europa que nos perjudican, sobre todo en las trabas al comercio, y que tenemos que presionar para eliminar. Pero lo que nos perjudica no es el comercio, sino las trabas al mismo, y con esas trabas se perjudican ellos tanto como nosotros.
Y si alguien no cree que esto es cierto, que vea el ejemplo de China. Cuando China se abrió al mundo, sucedieron cosas maravillosas, tanto en China como en el resto del mundo. Y lejos de verse perjudicados, los Estados Unidos fueron los principales favorecidos de la nueva prosperidad China. Ahora tienen nuevos mercados donde vender productos y servicios.
Lo repito una vez más, mi vecino no es pobre porque yo soy rico, ni viceversa. Al contrario. Si el cuidacoches tuviera un trabajo formal, nos veríamos todos favorecidos: él ganaría un sueldo, el país produciría más y habría más riqueza para repartir.
Lo que digo puede sonar trivial, y para mucha gente lo es, pero estoy cansado de escuchar el argumento subyacente de que los países ricos lo son porque nos explotan. No es así.
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