Anoche tuve el placer de cenar con Pedro Medina, fundador de la fundacion «yo creo en Colombia«, creo que la historia de Pedro y de la fundacion deberian ser un ejemplo en nuestras latitudes.
Pedro era un empresario exitoso en Colombia, licenciatario de Mc Donalds, y un buen dia decidio pasar como el dice «from success to significance» y dedicarse a algo que lo haga sentirse significativo.
Arranco por alla por el 99 cuando la situacion en Colombia era dramatica, miles de secuestros al ano, compartiendo una lista de paises que USA recomendaba no visitar junto con Iran, Afganistan, Corea del Norte y algun otro. El objetivo de la fundacion era buscar y luego transmitir las cosas buenas y positivas del pais y de sus ciudadanos, trabajando desde el consenso y no desde las diferencias. El ultimo ano Bogota tuvo solo 7 secuestros (cifra muy inferior a otras ciudades de la region).
«La Fundación Yo Creo en Colombia es la organización privada, líder en Colombia en promoción de confianza y competitividad en el país. A través de más de 2,500 programas en 137 ciudades y 23 países, la fundación ha creado una escuela de pensamiento sobre una Colombia que existe pero que muchos no ven – esa Colombia capaz, recursiva, inteligente, trabajadora, apasionada, alegre, curiosa, inteligente y competitiva. La fundación lleva 8 años investigando y promoviendo esa Colombia ante públicos colombianos y extranjeros»
Misión
«Inspirar a los colombianos a conocer, construir y creer en Colombia. Crear herramientas y modelos para transformar los recursos y desarrollar el potencial que ofrece el país»
En la cena estaba Quique Balino, quien hace unos anios arranco con algo parecido en Uruguay, Imagina Uruguay, lamentablemente, a pesar de que en su momento ese proyecto arranco con mucha fuerza termino en el congelador, mas que nada por un problema de timing. El proyecto requeria que todos los uruguayos hagamos un ejercicio mental de pensar el Uruguay que nos gustaria en el futuro y de a poco orientarnos hacia eso. El problema (tipico nuestro), es que llegaron las elecciones y mucha gente se imagino que ya no era necesario trabajar nosotros por ese cambio ya que esa responsabilidad habia sido delegada al gobierno de turno…..
El mejor de los deseos a Pedro en su proyecto, y quizas mas tarde o mas temprano copiemos algunas cosas de su iniciativa.


El país de «el gobierno te lo da» no solo que es genial para todos los vagos que no quieren esforzarse para lograr algo, sino que además es genial para los gobiernos que prometen darte todo a cambio de votos. Eso es lo que se fomenta en Uruguay, no hagas nada (porque no podes o no queres) y el gobierno te paga por ello, a cambio de nada te dan salud, educación, asignaciones familiares, comedores y merenderos… todo gratis (de dinero y de esfuerzo) ah, y además a tus hijos les regalan computadora.
¿Quién va a querer esforzarse y hacer algo por el país?
El fin de semana pasado tuve la oportunidad de estar en Bogota, hace 14 años que no estaba alli. Quizas el espiritu de YO CREO EN COLOMBIA se haya impregnado, quizas sea por otros motivos, pero note una ciudad afable, muy hospitalaria, con un buen sistema de transporte publico (el Transmilenio, inspirado en el de Curitiba), bastante segura aunque muy controlada a nivel militar, pero por sobre todo donde se respiraba un animo de crecer , de desarrollo , de avance , de sortear obstaculos (los en serio no las tonterias por las que se complican algunos en algunos sitios) . Enfin una estadia corta pero con un signo de mas y sin duda que no senti estar en el congelador UY ( y no me refiero al frio invernal que nos acompaña)
Mis felicitaciones a los objetivo reales que seguramente impulsa Pedro y da gusto ver gente que se la juega de verdad por un ideal; pero de verdad.
Si a veces las cosas no salen por estos lados, no es por ganas; es que a veces hay gente que impulsa ideas y se las juega por ellas; pero lamentablemente dependen de otros, que manejan capitales que deberian aplicarse directamente en estos, a los cuales los primeros deben esperar que vuelvan de sus conferencias o paseos por el mundo, olvidando