De Observa de hoy:
El PIT-CNT reclamó a las cámaras empresariales que realicen un mea culpa por su apoyo al golpe de Estado cívico-militar en 1973. El dirigente de la central obrera, Luis Puig, dijo que las entidades no solo respaldaron el «terrorismo de Estado, sino que se beneficiaron de él».
Lo admito, soy culpable. La responsabilidad es toda mia. No importa que yo tenia 9 anios en ese momento. No importa que tuve que pasar toda mi adolescencia bajo un regimen que me obligaba a ir al liceo con el pelo cortito y el ultimo boton de la camisa abrochado. No importa que me tuve que bancar que me metan en cana por «hacer playa en un kiosko policial». No importa que me tuve que bancar la prepotencia de militares y policias sin educacion, y los infinitos comunicados de las fuerzas conjuntas. No importa que me tuve que bancar paros al pedo, en apoyo a los companieros de Nicaragua, liderados por el hermano Ortega. No importa que me tuve que ir de este pais a estudiar afuera porque esto era insoportable.
Seniores del PIT-CNT: esa guerra sucia se termino. Punto. Acabado. Finito. No va mas. La mayor parte de los empresarios de hoy la vivieron como yo: reprimidos. Tenemos tanta bronca hacia esos militares como Uds. Nos arruinaron una buena parte de nuestras vidas.
Con una diferencia: creemos que esos militares fueron tan responsables por lo que paso como quienes tomaron las armas en nombre de una revolucion que la mayor parte de la gente no queria. Y una revolucion de la que los sindicatos del momento no fueron particularmente ajenos.
Y otra diferencia mas: distinguimos entre los militares de esa epoca y los de ahora. Distinguimos entre los revolucionarios de esa epoca y esas mismas personas hoy. Y distinguimos entre los sindicalistas de esa epoca y los de ahora.
Queremos construir. No queremos olvidar, porque no queremos volver a vivir esas epocas, pero tampoco queremos despertar nuevos rencores. Nada va a cambiar la historia. Aprendamos de ella, terminemos con esos reproches tontos y miremos hacia adelante.


Fantastico! Completamente de acuerdo. Te juro que a veces hasta empiezo a pensar que los medios deberían restringir a quien le dan la palabra. Si cobraran por hablar pensarían más antes de hacerlo.
Totalmente de acuerdo. Yo no viví esa época pero entiendo que no se puede vivir de rencores para siempre.
Eso del bando de «los buenos» vs. «los malos» no existe, me parece una estúpida simplificación de toda la cuestión. Basta ya!
Pareciese que el empresario es un ser malvado que lo único que quiere es explotar al humilde trabajador. Empresarios y trabajadores pueden ser buenos o malos como todo en la vida.
MARCUS ME GUSTARIA SABER DE QUE PAIS SOS PORQUE TU APELLIDO ES IGUAL AL DE MI ESPOSO LUIS LUNDSTEDT MI MAIL ES anaferrasan@gmail.com
Sergio,
Me gustaria que posteras algun articulo sobre el tema de ADEOM y que la gente comente. Es absolutamente ridiculo que nosotros les pagamos el sueldo a esta gente. Si ellos hacen paro, nosotros deberiamos hacer lo mismo y no pagar los impuestos. El mensaje deberia ser claro, con mi plata no. Me cuesta ganarla como para regalarsela a estos ineptos que lo unico que hacen bien es atrasar al pais.
Dario
De el diario EL PAIS de hoy : El rencor y la historia
CARLOS ALBERTO MONTANER
Vengo de una cultura rencorosa. Los cubanos no les perdonan a los españoles que en 1871 fusilaron injustamente a ocho estudiantes de medicina de la Universidad de La Habana. Todos los años conmemoran la fecha lacrimosamente y recuerdan aquella barbaridad en medio de discursos encendidos por la cólera. Pero no se trata de un fenómeno aislado.
En toda América Latina sucede más o menos lo mismo. Los mexicanos tienen sus «niños héroes de Chapultepec», seis cadetes adolescentes que murieron en 1847 defendiendo una guarnición militar (el castillo de Chapultepec) ante los invasores norteamericanos.
Los paraguayos continúan hablando de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), cuando se enfrentaron a Brasil, Argentina y Uruguay y murieron casi todos los varones en edad de esgrimir un cuchillo.
Y así, en cada país, los agravios no se cancelan, sino se archivan y reviven periódicamente, como si el nacionalismo o la vinculación a los partidos políticos necesitaran alimentarse de estos viejos dolores para poder mantener su vigencia.
No se piense, claro, que esta curiosa conducta es propia únicamente de los latinoamericanos. Tal vez es la regla universal.
Los árabes tienen aún más acusado el sentido del rencor histórico. Las razones por las que se matan los chiítas y sunnitas tienen su origen en un oscuro pleito sucesorio, ocurrido en el siglo VII, sumamente difícil de explicar de una manera convincente a estas alturas.
En España, aunque con menos virulencia, sucede lo mismo: hay castellanos que le imputan la decadencia del país a la entronización de la Casa de Austria en el siglo XVI, mientras muchos catalanes aseguran que la madre de todas las desgracias fueron el comienzo de la centralista dinastía de los Borbones a principios del siglo XVIII y los Decretos de Nueva Planta dictados por Felipe V para debilitar la identidad catalana.
Incluso hoy, una de las formas que tiene el gobierno de Zapatero de mantener entretenidas a sus huestes socialistas es hurgar en las matanzas de la Guerra Civil de 1936 en busca de una siempre opaca «verdad histórica».
¿Hay alguna cultura que no cultive el rencor histórico? Probablemente las que provienen del tronco britá-nico. Estados Unidos, por ejemplo.
La observación se me hizo evidente leyendo una historia de las formaciones políticas norteamericanas. Hoy la inmensa mayoría de los nativoamericanos (los de origen indio) y de los afroamericanos votan por el partido demócrata, pese a que, en el pasado, ambas minorías fueron víctimas de feroces atropellos perpetrados por los líderes políticos de esta agrupación.
El pendenciero Andrew Jackson (1829-1837), que fue querido (y odiado) como pocos presidentes demócratas, no sólo fue propietario de esclavos, sino que trató, maltrató y expulsó a los indios de sus tierras de una manera que hoy calificaríamos sin dudarlo como genocida.
El partido republicano, el de Lincoln, en cambio, fue el defensor de los negros durante la Guerra Civil, el que decretó el fin de la esclavitud, y el que luego propuso las enmiendas constitucionales XIII, XIV y XV que les otorgó los derechos civiles a los ex esclavos y a sus descendientes, todo ello frente a la intensa oposición de los demócratas.
Por la otra punta, el partido demócrata, en el sur de los Estados Unidos, fue el principal sostén del Ku Klux Klan, y todavía hoy uno de sus antiguos miembros, Robert Byrd, es senador por West Virginia.
Fueron los gobernadores demócratas sureños los que con mayor fiereza defendieron la segregación racial y se opusieron a la integración en las escuelas, obligando al presidente republicano Ike Eisenhower a utilizar a una división de paracaidistas para hacer cumplir las sentencias de los tribunales, circunstancia que explica que, en aquellos tiempos, Martin Luther King prefiriera votar por los republicanos y no por los demócratas.
Es cierto que esas posiciones racistas de los demócratas comenzaron a cambiar durante los gobiernos de John F. Kennedy y (sobre todo) Lyndon B. Johnson en la década de los sesenta del siglo pasado, pero lo interesante no es la capacidad de adaptación de los dirigentes de ese partido, sino la casi absoluta falta de consecuencias electorales que tiene el pasado en el presente político del país.
Esa pragmática actitud de indiferencia ante los hechos pretéritos, posiblemente sabia y envidiable, es casi incomprensible en nuestra cultura.
¿De dónde surge? Sospecho que de la relación que se tiene con el porvenir.
En la cultura de origen anglosajón el futuro parece ser lo único importante. El pasado entonces apenas cuenta.
Nosotros vivimos aplastados por su peso
Estimado mushky,
estoy de parcialmente de acuerdo con tu post, pero creo que como en la mayoría de los aspectos de la vida debemos buscar el justo punto medio, estoy de acuerdo con mirar al hoy y al mañana pero tambien recordemos ls siguiente frase: «un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetir los mismos errores». Gracias y saludos para todos.
Pablo
No perdamos el foco. El pueblo de Israel, nunca ha olvidado el genocidio nazi, mantiene viva la memoria del Holocausto, y aún sigue persiguiendo a los torturadores y criminales Nazis.
A veces los uruguayos, tenemos eso.. de «mirar para adelante» y olvidar el pasado. No es excluyente avanzar como país con la justicia de criminales. «El otro Bando», paso 13 años, bajo torturas, viviendo en cuarteles y aljibes, por favor no comparemos. Hoy esta un muchacho de aquel entonces..detenido en BsAs, por formar parte del escuadron de la muerte de Uruguay, operativo desde el 66. Por faor, no nos confundamos
un abrazo
Mario, tenes razon, pero a lo que se referia Sergio en el post, es que no se puede confundir a los actores de loa anos 60 y 70 con los de hoy. Es insolito que me culpen a mi como empresario por lo que puedan o no haber hecho las camaras empresariales en el 73!
Israel no olvida lo que hicieron los nazis, y como vos bien decis los sigue persiguiendo como criminales de guerra, pero distingue muy bien entre todos los alemanes y los nazis, y mantiene una excelente relacion con Alemania.
Haciendo la simetria, los uruguayos tenemos que identificar con nombre y apellido a quienes hicieron crimenes de guerra, pero no generalizar y tirar este tipo de frases a mansalva: «El PIT-CNT reclamó a las cámaras empresariales que realicen un mea culpa por su apoyo al golpe de Estado cívico-militar en 1973»
Como dice Sergio, si quieren la CUTI (que no existia, y cuyos miembros eran ninios en esa epoca) asume la culpa, ahora dejemonos de bobadas y pongamonos a trabajar
Perdon quien dijo que EL PASADO se restringe a solo los 13 años (73-85) ? , el pasado es bastante mas que es eso . Y en el caso particular de la idisioncracia vernacula se compone de : Maracana, el ADN batllista , el carro del Chana , el Pepe y Herrera , la cultura mesocratica, «Mi hijo el Dotor» , la defensa a ultranza de lo publico vs lo privado y algunos etc mas
Son esos y otros tantos pasados los que nos aplastan (y por eso pegue la nota de Montaner) condicionando ya no el futuro sino el presente , de alli a que todo gire en funcion de heroes y culpables de los 13 años hay una gran diferencia
Pablo, estamos de acuerdo, hice el post anterior, solo para marcar la importancia de no olvidar, pero con respecto al resto, estoy 100% de acuerdo.
un fuerte abrazo