Se lo pregunte a Joaquín, mi hijo menor, y respondió sun dudar: «una vida no tiene precio». Como padre quedé muy orgulloso. Sin embargo, no tiene razón.
A todos nos gusta pensar que una vida no tiene precio, pero muchas veces es importante fijarle uno. Afortunadamente, rara vez nos pasa de tener que fijar un valor directamente a una vida, como en los casos de secuestros o de tratamientos médicos. Sin embargo, tomamos muchas decisiones económicas sobre nuestras vidas (y las de nuestras familias) que involucran las probabilidades.
Veamos un ejemplo:vamos a comprar un auto. Nos ofrecen dos modelos, uno con airbag y otro sin. La diferencia son U$S 1000. Si elegimos el modelo sin airbag, estamos diciendo algo sobre cuanto valoramos nuestra vida. Supongamos que el airbag salva una vida en 10.000 (el número es más o menos cierto). Si elegimos el modelo sin airbag, estamos valorando nuestra vida en menos de 10 millones de dólares.
Tomamos decisiones económicas sobre nuestras vidas muchas veces por año. Desde el airbag hasta la decisión de no cambiar las cubiertas porque estoy corto de plata, o pisar el acelerador hasta los 120 km/h para llegar a una reunión importante. A veces es aceptar un trabajo en una zona de riesgo, o estar dispuesto a volar en una aerolínea de dudosa reputación para ahorrar unos dólares.
A nivel país, pasa lo mismo. Cuando la intendencia decide poner publicidad en los refugios de peatones, bloqueando la visual de los autos (y por ende costando vidas), está diciendo algo sobre cuanto valora una vida. Sería bueno que el país pusiera números. Cuánto cuesta señalizar mejor las calles? Cuántas vidas salvaría? Cuánto cuesta vacunar a la población contra el virus de papiloma humano? Cuantas vidas podemos esperar salvar? Esos números nos pueden ayudar a dos cosas: primero a priorizar. Si, por ejemplo, una campaña contra el alcohol cuesta U$S 10.000 por vida salvada, y señalizar las calles cuesta U$S 100.000 por vida salvada, la prioridad seguramente deberia ser la primera.
Pero hay algunas cosas que son sencillamente demasiado caras. Si subsidiar los airbags me va a costar U$S 10.000.000 por vida salvada, será mejor gastar el dinero en otra cosa. El gobierno de EEUU decidió que paga hasta U$S 800.000 por vida salvada en seguridad aérea contra el terror. Blindar las cabinas de los pilotos pasa la marca. Poner un guardia armado en cada avión no.
Creo que vale la pena plantear números. Estoy seguro de que algunos de ellos nos sorprenderían.


El encare de Sergio se orienta a cuanto vale preservar una vida, tambien se puede considerar cuanto vale generar una vida
Reproduzco ariticulo EL PAIS (España):
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«Fuimos a India a un programa de madres de alquiler. Tenemos un precioso bebé nacido en Mumbay», cuenta por correo electrónico una pareja de españoles que no quiere dar más información. Como ellos, personas con problemas de fertilidad de todo el mundo, principalmente de países ricos, pagaron a una mujer en India para que el hijo que tanto deseaban tener se desarrollara en su útero. Una tendencia cada vez más común: se insemina un embrión de los padres o de donantes en una madre de alquiler india.
* «Da igual si mi hijo no se me parece»
I
El bajo precio y la ley de reproducción más laxa avivan la demanda
«Busco un vientre de alquiler porque perdí la matriz por un mioma», explica Carmen, una valenciana que ha estado en tres clínicas distintas de reproducción en dos ciudades indias. Sabe que en otros lugares como Rusia y Ucrania también se puede hacer, pero no le dan confianza. Escogió India porque le pareció que hay buenos profesionales y es lo más barato. Aún así, ha tenido que pedir un préstamo al banco para pagar los 10.000 euros que le costará todo (cada tratamiento cuesta 4.500) y el viaje. En India un proceso como el que siguió esta española puede costar unos 8.000 euros frente a los más de 38.000 que puede costar en países como Estados Unidos.
Carmen (nombre supuesto) llevó a cabo el procedimiento de fertilización in vitro. Los embriones se implantaron en una madre de alquiler, pero al volver a España le avisaron de que no había tenido éxito. Aún así quiere volver a India. «Es mi única opción. En España adoptar es muy difícil por el dinero, las listas de espera y sus complicaciones», dice.
En España, como en casi toda Europa, las madres de alquiler están prohibidas. La ley de reproducción asistida, en línea con la política de donación de material biológico, que especifica que debe ser anónimo y no retribuido, no las permite. Francia, en cambio, planea legalizarlas para 2009 en parejas heterosexuales y cuando la mujer no pueda llevar a cabo una gestación completa, siempre y cuando al menos un miembro de la pareja sea el progenitor genético. En otros países como EE UU sí son legales y se pueden contratar incluso por Internet. Hay un riesgo: la mujer en cuya matriz de desarrolló el bebé tiene hasta el último momento -al dar a luz- para arrepentirse y quedarse con él.
En India no existe una ley, pero el Gobierno trabaja en una propuesta del Consejo para la Investigación Médica para regular el proceso y que «todo quede claro entre los padres biológicos y la prestadora de la matriz». Los padres pagarían a la mujer una cuota acordada más los servicios médicos y un seguro. A cambio, ella se comprometería a entregar el niño. Aunque esta normativa podría tardar más de un año en entrar en vigor, la ministra para el Desarrollo de la Mujer y el Menor, Renuka Chowdhury, ha asegurado que sería la mejor forma de tratar los aspectos legales de lo que considera una «industria en auge». Un negocio que mueve unos 445.000 millones de dólares al año, según la prensa local. Aunque no hay datos precisos, los expertos creen que en 2007 nacieron en India al menos 200 niños de vientres de alquiler. Una tendencia que crece como la espuma, el año anterior apenas un par de decenas de niños nacieron así.
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El Consejo para la Investigación Médica tiene actualmente unas «guías» en las que se basan los padres que quieren alquilar y las clínicas, que median para redactar un contrato con las condiciones. En el acta de nacimiento se ponen los nombres de los padres biológicos. En un caso registrado en la Embajada de España en Nueva Delhi hace algunos meses, un padre soltero tramitó el pasaporte de dos niñas nacidas de una madre de alquiler, con el embrión producto del óvulo de una tercera persona y su propio semen. Al ser el padre biológico y aparecer su nombre en el registro de nacimiento, logró obtener el pasaporte español de las niñas.
«Los extranjeros relativamente ricos escogen a indias pobres porque pueden explotarlas económicamente. Es un tipo de colonización biológica», dice Kamayani Bali Mahabal, coordinadora legal para el sureste asiático del centro para recursos e investigación de la mujer . Otra crítica es que la mayoría del dinero se queda en la clínica.
«Me gusta pensar que las dos partes nos beneficiaríamos. Yo teniendo un hijo y la madre con un dinero que de otra forma no podría tener. Si se quedara embarazada, le daría más dinero de lo que pide», cuenta Carmen. La mayoría de estas madres son pobres, de las castas más bajas de India.
Esto se ve en la clínica de la doctora Nayana Patel, famosa por conseguir vientres de alquiler para extranjeros. Actualmente más de 30 madres alquiladas viven en una especie de granja en Anand, la capital lechera de India. Pasan allí todo el embarazo y no se les deja salir. Es casi imposible verlas, a pesar de que se dice que el proceso es abierto. La doctora Patel dejó de hablar con los medios tras el revuelo que suscitó la muerte de una de sus madres de alquiler, según un periodista local. Su marido, también médico en la clínica, dice que él no sabe mucho. Está ocupado poniendo en una máquina de contar fajos de billetes de 100 dólares. Sólo una embrióloga del centro, Harsha Bhadarka, atina a contestar: «Las tenemos aquí para darles todos los cuidados y las alimentamos como ellas en casa no se lo pueden permitir», cuenta. Además, ser madre sustituta es un estigma para las mujeres en sus aldeas.
Para las mujeres que alquilan su vientre el principal motivo es económico. Recibirán unos 7.000 dólares (4.500 euros), según los médicos. «Necesito el dinero para mantener a mi hijo de tres años y asegurar su futuro», cuenta Radha, que no quiere dar su verdadero nombre. Dice que cuando su marido la abandonó, se quedó sin nada y sin posibilidades de encontrar un trabajo para alimentar a su pequeño. La historia se repite: Rina compró una casa, Lakshmi un taxi de motocicleta para su esposo y Rekha no quiere depender de su marido alcohólico. Algunas dicen que les alegra saber que han ayudado a otra familia, casi siempre en otra parte del mundo.
Sólo una cosa…que grande el Joaco!! Creo que por esa respuesta merece una buena pieza de sushi..
Saludos
Las vidas tienen diferente valor segun en que cuna uno nace. Pero ponerse a hablar de esto llevaria a una discusion larga…
De mientras les dejo un link…sobre cuanto vale una vida en Australia.
http://www.videosift.com/video/A-Life-4-Sale-Man-sells-life-on-eBay-Auction-on-NOW
Sergio.
Sigo muy atentamente tus estadisticas, seguimiento de los temas desde una perspectiva realmente interesante e inteligente que aprecio mucho.
Mas,….en esta ocasion, te sugeriria que dejaras la estadistica de lado, y te quedes con el razonamiento de tu niño que quizas no sea tan cierto, pero reconforta mucho mas.
Nicolas,
Sin duda tenes razon. Sin embargo, que las vidas tienen precio es una realidad, y a veces tiene que ver no solo con como valoramos nuestra vida, sino la de los demas. Te doy un ejemplo. Un conocido mio se tenia que operar, una operación complicada. Tenia dos alternativas, hacerlo aca o en EEUU. Habia una diferencia muy grande de costos, pero tambien de probabilidad de exito. Esta persona no era especialmente pudiente, pero tenia la capacidad de viajar, con un gran esfuerzo economico. Su eleccion fue operarse en Uruguay. Por que lo hizo? Por amarrete? No creo. Yo creo que se debio a que prefirio aumentar sus chances de morir antes que poner a su familia en una situacion dificil economicamente. Incluso en situaciones extremas ponemos un valor a nuestras vidas, muchas veces como acto de amor.