Un amigo mío tiene una hija de 11 años, sorda de nacimiento. La chica apenas escucha algún ruido muy fuerte, por ejemplo, si pasa un avión cerca. No ha sido fácil para ellos criarla, realmente es difícil para el resto de la gente inmaginar el desafío que significa no escuchar.
La semana pasada, operaron a esta chica en Argentina. Le implantaron una serie de electrodos dentro del oído, que excitan eléctricamente a los nervios auditivos. La operación no es trivial, ya que para insertar los 22 electrodos es necesario perforar el cráneo, y el lugar donde van alojados es muy pequeño. Pero en fin, la operación fue un éxito, y la chica hoy escucha. Esos 22 electrodos le permiten escuchar sonidos básicos como los ruidos de la calle o la voz humana. Difícilmente le permitan reconocer música, por ejemplo, pero el salto es abismal.
Ahora tiene por delante un desafío nada menor, que es aprender a escuchar, reconocer las voces, asociar los sonidos con palabras, etc. La cara del padre cuando me contaba la historia era absolutamente conmovedora.
En fin, a veces la tecnología puede hacer esas cosas…


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