UTE ofrece a los consumidores la posibilidad de tener una tarifa diferenciada. La idea es tener un precio más alto a las horas en las que la red está sobrecargada, de modo de «aplanar» la demanda. En la medida que se empiezan a usar fuentes de energía como la eólica, que no permiten almacenar con facilidad, diferenciar los precios por horario se hace más importante.
En algunos países empiezan a surgir medidores inteligentes, con comunicación de ida y vuelta. La idea es que el medidor tenga información en tiempo real del precio de la electricidad, minuto a minuto, y tome acciones en base a esa información. Por ejemplo, si se utilizó agua caliente a las 8 de la noche, no hay mayor problema en demorar el encendido del calefón hasta la medianoche. Lo mismo puede aplicar a un lavavajillas, o, en el futuro, al cargador del auto eléctrico. Otros dispositivos se los puede diferir en algunos minutos (por ejemplo, un aire acondicionado).
Esto requiere una adaptación de los electrodomésticos, pero es una tendencia que promete aumentar, aunque sea un poquito, la eficiencia energética.


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