La industria discográfica sigue buscando como hacer plata. La generación de mis hijos no sabe lo que es entrar a una disquería. Para ellos la manera más normal de adquirir música es vía Ares. Abrir la billetera no es una opción. La opción más sencilla parece ser enfocarse a usar la música para promover conciertos y merchandising. Miren si no la facilidad con la que se agotaron las entradas para 4 conciertos de Madonna. No tengo los números exactos, pero dudo que la venta haya bajado de 10 millones de dólares. No creo que Madonna venda eso en discos en Argentina.
Nokia salió ahora con un plan interesante: compras un celular de alta gama de Nokia, y viene con un acceso legal a toda la música que quieras por un año.
Yo siempre digo que la gente no está dispuesta a pagar un peso por el diseño, pero está dispuesta a pagar una fortuna por un producto que incluye un buen diseño. Tal vez sea lo mismo con la música.


Lo que pasa que Madonna entendió como funciona el sistema bajo Negocios 2.0. La gente quiere a los artistas, pero por lo que realmente pagan es por la experiencia, el momento de estar en el show mucho más que por un disco. Por vivir algo único e irrepetible.
Sin embargo, esa moda de pensamiento aun no llegó a Uruguay. El otro día escuchaba a Rada y creo que ya había escuchado a Nasser o a Jaime decir lo mismo, que ellos quieren vender discos. Y se quejan de la piratería y de la música bajada de internet. ¿Pero si ellos hacen una gira por todo el Uruguay y están con la gente y aprovechan la idolatría que se genera con todo eso? Con eso, seguro facturan mucho más.
Otra cosa que tiene que cambiar es la prohibición del uso de cámaras de fotos en los conciertos. Eso genera promoción del artista y eso tiene un potencial enorme junto a las nuevas herramientas de la Web 2.0.