Posted in varios on noviembre 4, 2012|
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Los bloggers somos una especie de periodistas aficionados. En mi caso, a veces escribo de tecnología, a veces de economía, a veces de otras cosas. Hoy, lamentablemente me toca escribir un obituario, el de Isaías Iwryn.
Isaías fue conocido sobre todo como empresario de fiestas. Hace más de 20 años que se fue de Uruguay, pero su nombre sigue siendo recordado por todos quienes estuieron en una de sus fiestas. Su cocina era realmente un arte, una fiesta para los sentidos. Cada plato llevaba una presentación que hacía que de lástima comerlo. Estaba constantemente creando, probando combinaciones, buscando nuevas ideas. Detallista al máximo, nada pasaba desapercibido: no había lugar a errores en sus fiestas, sean de 40 o de 1000 personas. Fue llevado a organizar fiestas a lugares tan lejanos de Uruguay como Panamá. Se fue del país para estar cerca de sus hijos, pero igual siguieron contratándolo para venir a Uruguay a organizar fiestas.
Allá por el año 1980, probó suerte con un restorán en Punta del Este, La Tabla del Rey Arturo. No le fue bien. Yo creo que, como frecuentemente pasa a los genios, se adelantó a su época. Hoy seguramente sería un éxito rotundo.
Un par de veces lo traté de convencer de grabar una serie para el Gourmet Channel. No quiso, era demasiado introvertido.
Pero Isaías era mucho más que un artista culinario. Era una persona de un enorme corazón, bondadoso, callado, bromista, siempre dispuesto a ayudar
Para mí, él y Semita fueron verdaderos tíos. Son muchos los momentos que recuerdo, desde su eterna presencia en las fiestas, pasando por las interminables noches jugando canasta en casa de mis padres, las visitas a Haifa, las veces que nos cuidaron a nuestro hijo mayor sus desayunos festuosos. Recuerdo particularmente la fiesta de mi graduación, en Haifa, cuando lideró a un grupo improvisado para prepararme una fiesta sorpresa en mi casa, sin que yo me diera cuenta.
Lamentablemente sucumbió ayer ante un cáncer que se lo llevó demasiado rápido. Vamos a extrañar su presencia, sus sonrisas reprimidas, su eterno buen humor.
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