Hace un par de semanas hubo una pequeña polémica que tenía que ver con Darwin y la evolución. Es un tema que me fascina. Yo creo que aún hoy, 150 años después de la publicación de El Origen de la Especies, la teoría de la evolución es de los temas más malinterpretados de la ciencia moderna.
Recomiendo mucho un libro que leí hace mucho y que se llama «El Pulgar del Panda», de Stephen Jay Gould. La mano del oso panda tiene los 5 dedos tradicionales, pero a lo largo de la evolución le creció un sexto dedo, enfrentado a los otros 5, que le resulta muy útil para pelar el bambú. Ese sexto dedo no es más que el hueso sesamoide que tienen los demás animales, que creció un poco más. El argumento de Gould contra los creacionistas es que ese es el producto de un ingeniero que necesitaba adaptar una máquina, una solución del tradicional «alambrecito» más que el producto de un creador que se puso a fabricar un ser perfecto.
El libro tiene más ensayos interesantes, desde la historia del pájaro Dodo hasta por qué la relación entre machos y hembras al nacer es en general aproximadamente 50-50 (ese recuerdo que no me convenció, o no lo terminé de entender).
De todos modos, yo creo que hoy en día la discusión (al menos en el plano de divulgación) ya no es entre evolucionistas y creacionistas. Yo creo que la discusión es entre quienes entienden la teoría de Darwin y quienes piensan que vamos evolucionando (es decir, mejorando) generación tras generación.

