Bashar Assad es un personaje deplorable. Bajo su régimen hubo más de 5000 muertos en un año, casi todos civiles. La tortura, represión y discriminación es algo de todos los días. En comparación con él, la dictadura militar de Uruguay fue la Madre Teresa.
Y sin embargo, yo creo que Siria le debería ofrecer a él y sus secuaces una amnistía a cambio de que se vaya. El motivo es muy sencillo: cada día que continúa la revolución son más vidas perdidas, son más familias arruinadas, son más personas viviendo bajo dictadura, más personas expuestas al horror de una guerra.
Y eso debería llevarnos a reflexionar sobre el inacabable tema de la caducidad en Uruguay. Yo era muy chico cuando eso sucedió, pero sufrí lo que fue vivir bajo el yugo de la dictadura. La ley de caducidad fue el producto de un acuerdo, a cambio de que los militares dejen el poder. La ciudadanía le dio a los militares su palabra de que si se iban, se les iba a dar amnistía, y después lo ratificó. Podrá no gustarnos, podremos argüir que igual se iban a ir, pero en su momento pareció un sacrificio razonable; esa fue nuestra palabra, y deberíamos mantenerla.
Ese es un argumento que casi no he escuchado en el debate sobre el tema.



